miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Dónde está la cintura de Shakira?



 Si existe algo más rocambolesco que no comer para meterse en un vestido es no respirar para meterse en un vestido. Y yo que a Shakira la tenía por una artista que abogaba más por la naturalidad, va ahora y se presenta con este look que, además de horrible, retrocede hasta esa mujer que en el siglo XIX ayunaba para embutirse en un corsé que comprimía su estómago, bazo, hígado y pulmones hasta conseguir una cintura de avispa como la de la cantante. ¿Y para qué lo hacían entonces? Pues porque estaba de moda una mujer que apenas se moviera y ¿cómo demonios se iban a mover con el engorroso corsé y el polisón? Además, estas sacrificadas y ayunadoras mujeres, al sufrir las consecuentes dificultades respiratorias, se aseguraban que en cierto momento del día, con suerte en algún encuentro público, se desmayarían, una habitual escena entre las más admiradas damas de la época. Sí señoras, desmayarse estaba bien visto y el corsé era una pieza clave en eso. ¿Es posible que Shakira también se desvaneciera esa noche? ¿Quiere ser ella una romántica mujer del XIX? Yo personalmente prefiero que se rocíe con sangre, como creo que hizo hace poco Lady Gaga, o cualquier otra argucia publicitaria que no colabore a recuperar estúpidos y esperpénticos cánones estéticos que durante siglos hemos tenido que soportar las mujeres. Y es que encima -insisto- el look le queda FATAL.




Y resumiendo: Me encanta que los diseñadores se inspiren en el pasado y en el arte para volar hasta donde su imaginación les permita pero, por favor, que sea permitiendo respirar a las damas. 
Sólo cabe una explicación para tremenda equivocación: que Shakira lo pasara tan mal pareciendo la hermana gemela perdida de Pink  en los premios MTV que se haya querido asegurar de que la historia no se repita. Y lo ha conseguido.



Mucho mejor así, ¿verdad?